La reflexión sobre 1984 de George Owell
Eric Arthur Blair, más
conocido por el seudónimo de George Orwell, fue un escritor y periodista
británico. Nos presenta una nueva producción literaria titulada “1984” que fue
escrita entre 1947 y 1949. La misma que nos narra el relato que tiene como
protagonista a Winston Smith, quien vive en un gobierno socialista y
totalitario, donde no existe la libre expresiones ve envuelto en circunstancias
que introdujeron los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor,
de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la
neo-lengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico
con fines represivos, basándose en el siguiente principio: Lo que no está en la
lengua, no puede ser pensado. Se plantea una sociedad localizada en una futura
Inglaterra, parte del Imperio de Oceanía, y se encuentra dividida en tres
grupos. Los miembros “externos” del Partido Único, los miembros del Consejo
dirigente, o círculo interior del partido, y una masa de gente marginada que
vive atemorizada y aislada de la política, los plebeyos. Los miembros “externos”
constituyen la burocracia del aparato estatal, quienes viven sometidos a un
control asfixiante e inquietante. Además de una propaganda alienante que los
desmoraliza y les impide pensar críticamente. El estado suprime todo derecho y condena
a una existencia miserable, por no decir asquerosa con el riesgo de perder la
vida o sufrir atrocidades si no demostrasen suficiente fidelidad y adhesión a
la causa nacional.
Winston Smith se presenta en
un primer momento como un sujeto singular. Winston Smith
trabajaba en el Ministerio de la Verdad, donde se manipula la
información y las comunicaciones nacionales. Un día comienza a verse con Julia,
una joven con quien acaba manteniendo una relación oculta. Julia resulta estar
en el cuerpo policial al servicio del Gran Hermano, líder de Oceanía. Tras un
encuentro con O”Brian, miembro del partido, Smih y Julia tienen acceso al libro de La Hermandad, contrario a las
ideas del Gran Hermano. Su rebeldía, fomentada desde el propio partido,
acaba con su captura y entrega al Ministerio del Amor, donde logran hacerle
renunciar a los sentimientos que albergaba por Julia. Smith llega a aceptar que 2 + 2 es igual a 5, algo
que contradice toda lógica, pero que es considerado una prueba de su
sometimiento y amor al Gran Hermano. Yo puedo interpretar esta frase como algo
salido de lo común, como bien sabemos la lógica común es que la matemática
siempre es exacta, pero al salirse del parámetro e indicar una respuesta
totalmente diferente a lo que ya todos estamos acostumbrados se puede inferir
como algo que de por sí sabemos, pero nos negamos a aceptar del todo porque
consideramos que hay una ley establecida de por sí que nos dice cómo actuar y
como responder.
Gerge Owell nos presenta una
reflexión moral que nos conllevan a establecer aspectos relevantes de la obra
que dejan de lado los estándares y parámetros establecidos y dan pie a la libertad de expresión.

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