RESUMEN CAPITULO VIII DE LA OBRA RIOS
PROFUNDOS
Ernesto
es llevado a la capilla por el padre director del colegio para ser castigado
por haber contribuido en el motín del robo de sal. El padre director consiguió
que Ernesto confiese la manera en la que había participado en el motín tras
haber sido azotado. El padre consideró como castigo el privarlo de sus salidas
constantes para que no vuelva a ser vinculado con este tipo de situaciones,
Ernesto vuelve a su habitación donde se encuentra con sus compañeros quienes
hacen muchas preguntas sobre lo que había pasado recientemente hasta que se
duermen.
Ernesto
despierta muy temprano por el padre director, quien lo lleva hasta Patibamba.
Al llegar a este sector, los pobladores miraban con temor y algunos lagrimeaban
por horror. El padre director toma la palabra ante el pueblo y agradece a estos
mismos por devolver la sal robada a lo que este mismo regala algunos sacos de
sal en agradecimiento por su buena acción. Ernesto vuelve al colegio junto a un
mayordomo encargado. Ernesto recibe a su hermano Antero, quien al llegar le
muestra una especie de trompo que se caracteriza por su singular canto y color.
Antero le regala el juguete a su hermano. Ernesto vuelve a tener autorización
de salir del colegio por parte del padre director.
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